DESDE LA VIDA...

DESDE LA VIDA... Nací en la época equivocada. Amante del cine clásico, la poesía, la lluvia y el invierno. Sueño más de lo que vivo.

Me llamo Selene. Actualmente tengo 16 años. Escribo desde los 5 y me gustaría mostrar mis escritos al mundo.
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domingo, 27 de noviembre de 2011

Carta a mi abuela Remedios


Carta a mi abuela Remedios:
Quiero decirte que a veces el corazón se me encoje porque pienso en el día en que te irás. ¡Será el más triste de mis días! Me quedaré sin ti en este mundo y entonces mataré a la muerte y arrancaré las hierbas de la tierra.
Desearía que me esperaras en el tiempo, quedándose parado para ti y así poder morir agarrada de tu mano. Nos haríamos viejecitas juntas, y a veces nos sonreiríamos felices sin dejar pasar ni a la lluvia ni al ocaso, haciendo más dulce el adelanto. Te cogería fuertemente, en silencio, y cerraríamos los ojos a la vez escuchando el aullido del viento, hasta entonces disfrutaríamos nuestra alegre vejez. El problema es que eres mi abuela, y este mundo es muy cruel. En algún lugar a las amapolas mataré, arrancándole a la muerte su piel.
Cuando tú ya no estés, la tarde será más amarga cada día y mis lágrimas caerán de dolor. Esa noche me sentiré sin salida y se me encogerá mi triste corazón.

domingo, 20 de febrero de 2011

Carta de amor que he presentado para el concurso de mi Instituto

Esta carta esta inspirada en la película "Cumbres Borrascosas", que vi hace unos días.

Mi amada Emily:

No sé como decirte lo mucho que te amo ¡Te siento ya tan cerca!
Deseo oler tu aroma, tocar tu piel, tu cabello oscuro o tus dulces ojos como la miel, pero tan solo percibo el frío mármol de tu tumba. Espero impaciente que mi corazón bombee por última vez y así poder acariciar tu cuerpo invisible uniéndolo al mío como si fuéramos una única persona. ¡Ya no hay nada que me ate a esta vida! Tú, mi amor, te has ido a pesar de mis llantos y melancolías. Sueño con besar tus finos labios por última vez, con poder amarte como nunca pude hacerlo, o simplemente con acariciarte dolorido.
A veces, imagino que muero y te reencuentro pasando el túnel entre la vida y la muerte, entonces, yo, te acaricio levemente mientras tú te deshaces como abismo del pasado.
¡Quiero morir! ¡Quiero morir a tu lado! ¡Quiero que mi cadáver se entrelace con el tuyo!
Deseo soñarte esta noche de nuevo y no despertarme jamás de este sueño.
Quiero agarrarte fuertemente de la mano, y alejarme contigo al infinito. Poder andar juntos entre rosas carmesí y escuchar las voces de difuntos recelosos que nunca amarán como nosotros.
Anhelo que la tierra nos una cuerpo a cuerpo hasta hundirnos en la más vacía oscuridad, derramar mi última lágrima como señal de que ha llegado mi final.
Emily, esta noche el dulce veneno irrumpirá en mi cuerpo. Quiero morir de tu mano y volver a estar junto a ti. Espérame, donde tu siempre lo hacías, junto al mar, en el crepúsculo.

lunes, 31 de enero de 2011

Cartas de amor


Os presento una de las cartas de amor que he presentado para un trabajo en mi Instituto.
Selene

Querida Marina:
Sé lo mucho que te duele que aún no esté contigo, pero es cierto, que ahora más que nunca anhelo tu abrazo cariñoso, tus labios congelados o tu dulce olor a rosas.
Deseo volver a nuestro hogar y respirar ese cálido olor a leña, pero Marina, ahora estoy lejos de todo lo que me recuerda a ti  y tengo esa presión angustiosa que recorre mi pecho y mi garganta. Trago saliva pero es en vano, porque siguen los horrorosos síntomas de la nostalgia, que poco a poco se clavan en mi cuerpo como espinas.
Ahora, todo mi organismo se descompone. Quiero seguir junto a ti. Quiero retroceder el tiempo solo un segundo.  Quiero rememorar de nuevo la primera vez que te besé.
Cinco años han pasado ya desde que me privaron de mi libertad. Cinco años que son, ya, un milenio para mí. Arturo, ya tendrá 2555 días y casi ni se acordará de su padre, a pesar de la multitud de fotos que le llevo mandando desde que me llevaron. Me temo, que ni siquiera hayan llegado a vuestras manos o que si lo han hecho ni las haya visto y estén llenas de polvo guardadas en un cajón perdido como vagos recuerdos olvidados para no herir su corazón.
Seguramente le habrás dicho que estoy muerto, pues eso es lo que le habrás hecho creer, porque si no, no entiendo por qué jamás me lo has traído. Estoy aquí en pie, aunque un poco confuso y dolorido por la desastrosa vida que me han ido construyendo ladrillo a ladrillo, y a pesar, de mis múltiples intentos de huida, sigo encerrado en esta horrible prisión a la que no sé por qué a ti te dio por llamar hospital.
No creo que te haya llegado ninguna de las cartas que te he ido mandando, día tras día, desde la última vez que te vi, pues de ninguna he obtenido respuesta alguna, pero a pesar de todo, sigo y seguiré intentándolo, una y otra vez, hasta el resto de mis días.
A veces pienso que he perdido la cabeza, alterado por el mundo tan desastroso que llevo viviendo, incluso creo que ni siquiera he llegado a mandarte las cartas y me he imaginado que si lo he hecho, pero te diré, que en mi mente se encuentra tu rostro y que jamás lo olvidaré. Al acostarme veo tu reflejo. Se me hace tan real que acabo creyendo que aún estás conmigo, entonces tú, me dices casi llorando y con los ojos rojos e hinchados, ¿que qué me ocurre?, que no tenemos ningún hijo y que tengo que curarme de esa enfermedad, pero Marina, yo sé que solamente son sueños, aunque desearía que fueran realidad. Sé que entré en esta prisión por un delito que nunca cometí, y que esos señores que se dicen médicos son en realidad mis carceleros.
Espero salir pronto de aquí y así poder subir los peldaños de nuestra casa y encontrarme frente a frente junto a ti.

Te amo y le amo.
Jose.