Este poema se me ocurrió al ver un bombardeo en Palestina.
Un grito desenvolvió el silencio.
Mató el aire fresco y el viento.
Dejó a las personas sin aliento.
¡Un grito! ¡Un estruendo!
Un trueno que se adentra en la oscuridad.
En un tiempo, en un momento.
Todo quedó en un silencio
DESDE LA VIDA...
DESDE LA VIDA... Nací en la época equivocada. Amante del cine clásico, la poesía, la lluvia y el invierno. Sueño más de lo que vivo.
Me llamo Selene. Actualmente tengo 16 años. Escribo desde los 5 y me gustaría mostrar mis escritos al mundo.
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miércoles, 19 de enero de 2011
domingo, 9 de enero de 2011
La biblioteca de los libros olvidados.(12 años)
A María le encantaba leer, sobretodo esos libros en los que no puedes parar porque la intriga no te deja. Un día, fue a la biblioteca más cercana de su casa. Una gran biblioteca antigua aunque un poco espeluznante que llevaba abandonada muchos años. Empezó a leer uno de sus libros, pero de pronto se dio cuenta de que algo no dejaba que siguiera leyendo. No sabía porqué, pero era así. Algo le cortaba. ¡Era muy extraño! Se fue de la biblioteca corriendo, asustada, pues empezó a escuchar unas vagas carcajadas al fondo de está. Se tiró sin aparecer por allí mes y medio. Un día, decidida, volvió a entrar.
La biblioteca parecía tranquila, como si no hubiera aparecido por allí nadie hacia por lo menos medio siglo. Pero, nada era lo que parecía cuando te adentrabas por sus oscuros pasillos. Todo empezaba a gemir, incluso se oían gritos en la planta más alta a la que nunca había subido María. ¡Eran unos gritos terroríficos! Esta vez, María encontró un libro que contaba la historia de la biblioteca. Parecía muy antiguo, estaba hecho a mano con sólo hojas de papel y un bolígrafo. Abrió el libro por una página cualquiera y empezó a leer …
“Y los que leáis esto ahora mismo, pensaréis que esta biblioteca fue cerrada porque sus dueños murieron o quitaron la biblioteca porque no iba nunca nadie. Pues no es así. Está biblioteca fue cerrada por los horrorosos gritos que se oían en sus plantas más altas y que al anochecer vagaban por los pasillos y escaleras de ésta. Yo fuí testigo de ello, y siempre me acordaré de aquellos gritos cada vez más altos y terroríficos que impregnaban el ambiente. Estos gritos provienen de los libros que llevan sin leerse desde hace muchos años y desean ser leídos”
María cerró el libro y desapareció por los largos pasillos.
¡Eran unos gritos terroríficos! Esta vez María encontró un libro que contaba la historia de la biblioteca. Parecía muy antiguo, estaba hecho a mano con solo hojas de papel y un bolígrafo. Abrió el libro por una página cualquiera y empezó a leer …
“Y los que leáis esto ahora mismo, pensaréis que esta biblioteca fue cerrada porque sus dueños murieron o quitaron la biblioteca porque no iba nunca nadie o a lo mejor es que hicieron una nueva,
Pues no es así. Está biblioteca fue cerrada por los horrorosos gritos que se oían en sus plantas mas altas y que al anochecer vagaban por los pasillos y escaleras de ésta. Yo fuí testigo de ello y siempre me acordaré de aquellos gritos cada vez mas altos y terroríficos que impregnaban el ambiente.
Estos gritos provienen de los libros que llevan sin leerse desde hace
muchos años y desean ser leídos”
María cerró el libro y desapareció por los largos pasillos.
domingo, 2 de enero de 2011
Aquí os dejo un microrrelato que escribí con 12 años.
OPACO
No sabía como lo hacía, pero sus ojos no se movían con su mirada. A veces no volvía sus ojos hacia mí, pero yo presentía que me estaba mirando. Con una de esas miradas que queman tu cuerpo, que inundan tus pensamientos, así.
Busqué entre sus ojos alguna señal, algo que me dijera por qué no apartaba su mirada de mí, pero no la encontré. Solo vi mi reflejo en sus ojos, lo que me hizo dar un respingo. No sé por qué, pero noté que él se dio cuenta. Me sentía incomoda en estas circunstancias en las que pareces el centro del mundo.Pero… él seguía sin mover la mirada. Era como una estatua, con esos ojos casi opacos en los que me reflejaba.
Su mirada era tan profunda, tan intensa, como un océano sin fondo, oscuro, donde cae una tormenta y el oleaje esta revuelto.
No apartaba aquella mirada de mí. Entonces, en un instante casi muerto, me levante para depositar mi almuerzo en la barra, y disimuladamente mire hacia atrás, pero él, ya había desaparecido.
Este microrelato estará incluido en el libro VIII Muestra Provincial de Narrativa desde el Aula que será editado por la Diputación de Córdoba.
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